lunes, 11 de mayo de 2009

EL SECRETO DE EUGENIA




Eugenia es una mujer que siente asfixia, desesperación y tristeza porque vida es monotona, gris, al grado que para ella no existe diferencia entre un día y otro, debido a la rutina que la tienes atrapada voluntariamente.


Del mercado a su casa, pensando en que va a hacer de comer, algo le hace recordar su juventud y es una joven que se cruzó por su camino la que le hizo recordarse asi misma cuando era una joven de 16 primaveras llena de ilusiones, esboza un pequeña sonrisa, recuerda su cabello rizado largo, su mirada inocente, la ingenuidad de sus pensamientos y lo feliz que se sentía por el simple hecho de estar viva.


En aquellos años no resistía el deseo por que amaneciera para poder ir a la escuela y ver a MARIA, ¡tan bella que era Maria! en cuyo ojos podía perderse durante horas, el solo verla le aceleraba el corazón a mil por hora, y mientras el maestro explicaba la clase ella solo podía ver a Maria ahí sentadita en su pupitre sonriente y feliz.


El recreo era tan corto pero tan maravilloso por que se iba con su amiga Maria bajo un árbol a platicar de todo y de nada a la vez, no se cansaría de verla jamás, y para Maria era la misma emoción la misma adrenalina la que corria por su cuerpo sin cesar.


---Un día no vendremos a clases, nos vamos de pinta y asi podremos estar todo el día juntas platicando y divirtiéndonos mucho, estas de acuerdo?


--- Si claro será el dia mas feliz, sin tener que escuchar los traumas del maestro Rodolfo, jajaja”

Eugenia soñaba con el cuerpo desnudo de Maria, su boca, y anhelaba tanto un beso, un beso largo, suave, casi un roce de sus labios, el cual poco a poco se hiciera mas intenso, mas profundo, y en ese momento tocar su cuerpo palmo a palmo, sin dejar un solo espacio de su piel si acariciar.


El despertador sono estrepitosamente, hora de levantarse, Eugenia bañada en sudor por lo que había soñado se levantaba de la cama para tomar su ducha y otra vez irse a la escuela.


Mientras el agua caia sobre su cuerpo Eugenia se atromentaba por que sabia que esos sueños no eran buenos para los ojos de Dios, y que se iba a condenar en la llamas eternas. Pensaba también que si sus padres un dia descubrieran sus sentimientos hacia Maria, iba a arder Troya. Y de nuevo volvia a pensar en Maria en su piel suave (aunque nunca la había tocado ella estaba segura que su piel era tan suave como la seda).


Ese día en la escuela Eugenia no soportaba mas, tenia que decirle a Maria que la amaba, asi que se acerco y le dijo:

--oye
–dime
– pues yo te quería decir que…..
–que?, dime
– es que no se como decirte
–dimelo anda solo dilo, de acuerdo?


Eugenia no le podía decir por que se arriesgaba a que Maria se asustara, ¿Qué tal si para Maria solo soy su amiga?, pensaba Eugenia. Y si le digo y se aleja de mi por eso.


- Dime ya Eugenia
- Mira lo que pasa es que…. Voy mal en matematicas y quisiera que me ayudaras a estudiar
- Claro que si , ¿Cuándo?
- Mmm hoy en la tarde, a las cinco, ¿esta bien?
- A la cinco será, ¿en tu casa o en la mia?
- En mi casa, si no tienes ningún inconveniente.
- Entonces asi será.

Eugenia llegó corriendo a su casa y le dijo a su mamá que Maria llegaría a la casa a la 5 por que iban a estudiar

- A ¿estudiar? ¿Qu no pueden estudiar cada quien en su casa o que?, dijo su mama
- Mmm si, pero es que vamos a hacer una tarea en equipo
- O van a estudiar o van a hacer tarea? Decídete
- Vamos a hacer tarea pero tenemos que estudiar para hacer esa tarea, es que es para un trabajo que se entregara a finales de curso.
- ¡A que muchacha ésta!, esta bien.

A las cinco en punto llamaron a la puerta, Eugenia no creía poder esperar un minuto mas el tiempo se le había hecho eterno, asi que corrió abrió la puerta y ahí estaba ella, sus miradas se encontraron y el tiempo se detuvo, hasta que la mama de Eugenia le grito:


- Eugenia que te piensas quedar ay paradota o que?, dile a esa niña que se pase.

Una vez instaladas a la mesa empezaron a estudiar, pero tenia que pensar como hacer para subir a maria a su cuarto, mmm ya se! Pensó Eugenia y dijo: Mama podrías bajar un poco el volun de la tele es que me desconcentro y en verdad no puedo con el volumen tan fuerte.


- Eugenia te he dicho que cuando este la novela no quieron que me interrupan, claro que no le voy a bajar, si yo a penas y escucho, o que yo te molesto cuando estas ocupada, nooo verdad asi que no estes dando lata.

- Si mama, esta bien, es mas para ya no interrumpirte y poder estudiar no iremos al cuarto a estudiar, ¿esta bien?

- Ajaaaaaaa

Los días siguientes ya se iban al cuarto a estudia y su mama veía el televisor feliz y tranquila. Platicaban y se divertían mucho, pero cuando Eugenia quería decirle lo que sentía por ella, simplemente se le hacia un nudo en garganta que no la dejaba hablar. Disimuladamente se acariciaban las manos con pequeños roces aparentemente accidentales.


CONTINUARA